Para ayudar el blog sobre la vocación religiosa:

A las mujeres que desean hacer preguntas sobre la vocación religiosa, consejos de escribr a las "Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará":  nov.sanjose@servidoras.org  Las Servidoras están presentes en varios países de lengua española: Argentina, España, México, Chile, Ecuador, Perù y Paraguay.

A los hombres sugiero de escribir a el Instituto del Verbo Encarnado: sem.sanrafael@ive.org

Para escribir a el autor del blog: cordialiter@gmail.com  Yo soy un fiele laico, no soy un miembro de una orden religiosa. Soy italiano y no hablo bien el español.

jueves, 23 de marzo de 2017

Enamorada de Jesús


Publico una carta que me escribió una mujer.



Estimado Hermano en Cristo,
Te escribe un alma perdidamente enamorada de Jesús, un alma que quiere morir porque arde en/por un amor que no he comprendido como vivir en mi realidad. Un alma que hace 2 años ha sido flechada en amor por el Señor. Cuánto lloré, cuánto sigo llorando cada día porque esta alma se quiere entregar de rodillas a los pies de la cruz, día y noche, y no puede, y llora de continuo y parece consumir este corazón enamorado, consumirlo 


[...] tengo 39 años y me es difícil mantener los pies en la tierra. No comprendo, ni pretendo comprender lo que está pasando. Solamente le pido al amor de mi alma me enseñe cómo debo amarle, qué espera de mí, y sino que se lleve este corazón herido, porque cómo dice San Juan.."viniste a salvarme y me heriste". Esta alma sólo ansía estar todo el tiempo con el Señor, no se sacia con nada, nunca, lo busca en todo, todo el tiempo. Señor [...] deseo ser solo Tuya y ya no se puede y mi corazón quiere morir por amor, en Tu amor. Perdóname, Señor, si me atreví decirlo. Es esta alma loca de amor por Tí, dispuesta a dejarlo todo, todo, todo por Tí, que ansía morir porque no puede estar contigo todo el tiempo, contemplándote, de rodillas, a tus pies, llorando por todos los pecados, esperando que con ello estas lágrimas puedan tener algún sentido. [...] Señor, estoy perdidamente enamorada de Tí. Eres el Todopoderoso, lo sé, eres bueno y justo, y mi sueño en el que me dices: déjalo todo y ven conmigo, no puede ser, porque es otra realidad que no va (ahora) conmigo. Señor, perdóname por estas palabras, Te amo con todo mi ser que solo a Tí, Señor, anhela pertenecer. Llevame contigo, perdoname Señor, si en mi realidad mi alma parece entristecer, día con día, porque no sabe con este amor qué hacer. Sé que quien confía no pierde la esperanza, dame por favor la fortaleza para comprender Tu voluntad, calma estas llamas que me queman por dentro, regálame la paz con la Verdad, y sino, Señor, llévame pronto Contigo, sólo ansío llorar por amor a los pies de Tu cruz. En mi realidad no veo la luz, más que la que ilumina mi corazón cuando puedo estar en soledad hablándote, rezando, cantando para Tí, estando sólo para Tí. Perdóname, Señor [...] no soy nadie, más que un alma perdidamente enamorada de Tí.



(Carta firmada)

domingo, 19 de marzo de 2017

Aconsejar los ejercicios de San Ignacio de Loyola

Transcribo la carta de una lectora del blog vocacional en italiano a la que he aconsejado participar a los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.

Soy una mujer joven, me llamo (...), desde niña me fascinaba la imagen de Jesús. Habitualmente frecuentaba la iglesia acompañando a mi abuela. Era una niña muy vivaz, recuerdo que cuando iba a Misa me quedaba como encantada ante el Crucifijo, lo miraba fijamente durante todo el tiempo que podía quedarme (...). Actualmente trabajo en la sala de quirófano del policlínico de (...). No voy a Misa habitualmente. Desde la última vez que me he confesado han pasado varios meses. Tenía urgencia de abrir mi corazón. Siento que tengo necesidad de ayuda y no se cómo hacer. Me conmueve y enternece la Misericordia de Dios, siento la gracia y el consuelo. Me toca y preocupa mucho el cuidado de los más necesitados, viendo en ellos a Jesús. Mi conflicto interior es grande. Pero ¿por dónde empezar? Me interrogo continuamente. Pido a Jesús que me indique el camino y que me sostenga. Pero después temo que sea solamente una ilusión mía y me deprimo. Cuando estoy a la escucha, con Jesús, mi corazón exalta de alegría. Pero me siento indigna. Soberbia. Me pierdo dentro de mi misma. Tengo necesidad de un camino de fe y de un padre espiritual.
(Carta firmada)

Querida hermana en Cristo,
                                            te agradezco que me hayas escrito. Antes que nada debo decirte que tengo mucha esperanza en que tu futuro estará lleno de alegría. ¿Sabes por qué? En tu carta se ve claramente que tienes tanta nostalgia de Jesús, y visto que sientes el deseo de volver a Él, conduciendo una vida más fervorosa, esto me da confianza sobre tu futuro. San Agustín, en su juventud, condujo una vida desordenada, pero después entendió que hemos sido creados para amar a Dios, y nuestro corazón está inquieto hasta que no repose en Él. Las culpas que hayas cometido no deben atemorizarte, pues serán canceladas para siempre en la Confesión. Recuerda que el Señor es incapaz de alejar a una persona que vuelve a Él con el corazón sinceramente arrepentido. No es fácil encontrar a un buen director espiritual, puesto que es necesario que sea sabio, caritativo y prudente. Visto que vives en (...), te aconsejo que contactes a los Padres (...). He oído hablar muy bien de ellos. ¿Qué debes hacer por el momento? Intenta dedicar cada día un poco de tiempo a la oración, que es el oxigeno del alma. También es muy útil rezar el Rosario: debes efectivamente cultivar una gran devoción a la Virgen, que además de ser la Madre de Dios es también Madre nuestra e intercede por nosotros ante Dios.

Intenta hacer un poco de lectura espiritual cada día. A este propósito, te aconsejo leer "Las glorias de María" y "La Práctica de amor a Jesucristo" ambos escritos por San Alfonso María de Ligorio. Cada domingo debes de ir y asistir a la Santa Misa, la cual es la renovación incruenta del Santo Sacrificio del Calvario. Cuando te sientas sin ganas de ir, recuerda que deber hacerlo por agradar a Jesús. Él lo quiere. Desgraciadamente, con frecuencia hoy en día, las Misas se celebran mal y con muchos abusos litúrgicos, por lo tanto intenta frecuentar iglesias donde la Misa se celebre con devoción y sentido de lo sagrado. Intenta tomarte algunos días de vacaciones para seguir los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola organizados por el Instituto del Verbo Encarnado o por las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará. Estos ejercicios te darán un fuerte empuje en tu vida espiritual y te ayudarán a elegir el estado de vida que Dios tiene diseñado para ti.

Seguramente te habrás dado cuenta de que las cosas de la tierra no pueden satisfacer el corazón humano: trabajo, dinero, viajes, diversiones, amistades frívolas y todas las cosas mundanas no son más que vanidad de vanidades y pronto desaparecen. Debemos pensar sólo en vivir como buenos cristianos y en salvar eternamente nuestra alma, para poder ir al Cielo y amar a Dios para siempre. Éste es un momento importantísimo de tu vida, el Señor te está haciendo sentir el deseo de la conversión y de una vida cristiana más intensa. ¿Cuál es su proyecto para ti? Yo no conozco los secretos decretos divinos, pero te digo claramente que espero mucho que el buen Jesús pueda tomarte toda para Él en algún orden religioso observante. Una cosa es ser la esposa de un hombre en la tierra, otra muy distinta es ser la esposa de Jesucristo. Yo creo que las mujeres más felices de la tierra son aquellas que lo han abandonado todo para vivir unidas al Señor en algún orden religioso fervoroso. Los hombres de la tierra frecuentemente maltratan y traicionan a sus mujeres, mientras que Jesús da tanta alegría y paz interior a sus esposas fieles, eso es: a las que lo aman con un corazón entero sin divisiones.

Querida hermana en Cristo, nuestra vida en este valle de lágrimas es una continua batalla espiritual para salvar nuestra alma. Ten valor, con la ayuda de Dios y de la Virgen cada uno de nosotros puede lograr alcanzar la Patria Celeste. Debemos amar a la Santísima Trinidad con todo nuestro corazón y con todas nuestras fuerzas. Si no amamos a Dios, ¿qué hacemos es esta tierra? Tendría tantas cosas más que decirte, pero por el momento me paro aquí.

Espero haberte podido ayudar en algo, no dudes escribirme si tienes alguna pregunta que hacerme o también si sólo deseas un poco de ayuda y animo en tu vida espiritual.

Aprovecho la ocasión para enviarte mis más cordiales saludos en Jesús y María,

Cordialiter

miércoles, 15 de marzo de 2017

Vocación a 17 años

Publico una carta que me escribió una chica que quiere llegar a ser monja.

Hola, mi nombre es [...], tengo 17 años y soy de Colombia. Hoy, buscando en Internet páginas sobre la vocación religiosa, encontré tu blog y me pareció interesante, especialmente por los testimonios de muchas chicas.

Trataré de resumir mi historia. De pequeña, jamás se me pasó por la cabeza ser monja. No me gustaba esa vida. Cuando las personas me preguntaban si de grande iba a ser monja, les respondía con un NO firme y seguro. [...] Nunca me he separado de la vida de Iglesia, ni de niña, ni ahora como joven. Por eso, la gente siempre pensó que al finalizar mi secundaria, dejaría todo y me iria al convento. Pero no. Siempre soñé con la vida de casada, con hijos y siendo una laica comprometida, hasta el día que leí la vida de Santa Teresa de Ávila. Si bien es cierto toda la vida he sido amante de los libros, especialmente de las vidas de los santos, esta biografía movió algo en mí, y empece a sentir inquietudes en mi corazón. Desde ese día le pido a Dios que me responda la pregunta ¿qué quieres de mí? No sé que hacer, incluso he llorado muchas veces por las noches porque me siento en punto en el que sabía que quería hacer con mi vida, y de un momento a otro, me caí de la nube y aún sigo cayendo, porque hasta que no llegue al suelo, no sabré que hacer. Ahora, cuando la gente me pregunta si voy a ser monja, les digo no, pero no lo digo con toda la seguridad del mundo. ¿Y que tipo de comunidad me gustaría? Una de vida monástica, de claustro, porque en estos momentos y despues de todo lo que he vivido, siento que en este mundo no encajo, y que solo con Jesús lograré ser yo misma. Nunca estoy de acuerdo con los gustos y la forma de vida "rebelde" y "libertina" de mis amigas. Ellas solo quieren tener 15 novios en 3 meses, que todo el mundo las ame por su físico y ser marionetas baratas de esta sucia sociedad de consumo. Yo no soy así como ellas. Nunca he tenido novio, ni siquiera he dado mi primer beso, y se que es increíble que a mi edad y en esta época como la de ahora no haya pasado por esa etapa "normal" en la vida de toda adolescente, pero así soy yo, no se porque, pero no ha sido mi prioridad en estos momentos. Soy una persona muy conservadora a pesar de mi edad, pero con un pensamiento muy diferente y una percepción de la vida fuera del contexto adolescente actual. Pero siento que mi felicidad no está en esta sociedad, aunque no se si Dios me quiere aquí o en un convento. Esa es mi duda. No sé si es algo pasajero, solo una ilusión, o es el verdadero llamado de Dios a consagrarme a él para siempre. Tengo miedo, miedo de dejar a mi familia, mis padres, mi hermana, mis amigos, la vida que he llevado, de dejar mi parroquia, mi grupo, el coro, tengo miedo de no volverlos a ver (cosa que depende de la comunidad). Pero aún así, siento ese deseo de ser una "prisionera" de Cristo, de abandonarlo todo por Él, de permanecer todo el día alabándolo en la oración, en el trabajo sencillo y en la vida de comunidad. He leído muchos testimonios, como el de la Madre Dolores Hart, la ex-estrella de Hollywood de los 50's, o más reciente como la de Lauren Franko. A veces se me van los deseos de ser monja de clausura y continuar con mi proyecto de vida, es un vaivén de sentimientos. Pienso iniciar un proceso de discernimiento vocacional, para encontrar una respuesta. Espero que si alguna chica está pasando por lo mismo que yo y se siente identificada con mi historia, no dude en hacer un proceso de discernimiento vocacional. Gracias por leer mi historia. Dios los bendiga.

sábado, 11 de marzo de 2017

Obra apostólica en el ámbito de la educación

L’Opus Mariae Reginae es una Congregación Religiosa de derecho diocesano, ha sido aprobada en 1979, aunque haya sido inspirada por el Señor en su Fundador, Padre Mario Maria Merlin, ya desde del 8 marzo 1941, fecha de su consagración sacerdotal. Las Religiosas (Hermanas) del Opus Mariae Reginae realizan su obra apostólica en el ámbito de la educación, empezando con los niños de las escuelas de educación infantil y, por su apostolado específico, con las niñas en los Oratorios femeninos. Su delicada y desafiante misión de evangelización se puede resumir en el siguiente objetivo: ”Salvar a la mujer con la mujer”. Por eso los Oratorios femeninos son escuelas de vida cristiana que se proponen formar auténticas mujeres cristianas decentes en su ropa y en su actitud que se ajuste al espíritu del Evangelio y también a la específica e insustituible naturaleza femenina. La misión educativa de las Hermanas se realiza durante el período de tiempo de desarrollo evolutivo preparando las jóvenes para su futuro y apoyando a las madres en su difícil tarea. Esta acción extendida de renovación espiritual y moral tiene un único hilo conductor: proponer a las Oratorianas – niñas, adolescentes, jóvenes mujeres – la Virgen como ideal de vida femenina. Las Hermanas del Opus Mariae Reginae se proponen colaborar con la familia, que tiene la prioridad sobre la educación, ayudando en particular a las madres para iluminarlas y sostenerlas en enfrentar y solucionar los múltiples problemas que su misión implica. 


Su apostolado específico en los Oratorios femeninos continúa en la certeza de que la mujer cristiana irradiará en el mundo un soplo renovador de fe, de pureza, de caridad para la construcción de la civilización del Amor. La espiritualidad de la Congregación tiene su propia connotación particular en el Trinomio “Pureza, Amor, Sacrificio” y en el Lema “Sólo Jesús y María”. La Congregación profesa un culto especial a la Virgen Inmaculada, y venera como sus especiales protectoras a Sta. Teresita del Niño Jesús y Sta. Juana De Arco, como verdaderos modelos de vida apostólica en la contemplación y en la acción. “Calvario y Tabor, altar y tabernáculo, oración y acción, caridad y sonrisa, modestia y sencillez, alegría y bondad, serenidad y fraternidad: aquí están, elegidas hijas del Opus Mariae Reginae, los vértices de vuestra santidad y de vuestro apostolado” escribía el Padre Fundador. Con la materna protección de la Virgen Inmaculada las Hermanas colaboran, por lo tanto, en la Iglesia de modo que el Reino de Dios se amplíe para el beneficio de toda la humanidad. Desde enero 2014 la Congregación ha enviado dos Religiosas a las ciudades y diócesis de Tenancingo en México, gracias a la hospitalidad del Obispo, Mons. Raul Gomez Gonzalez. Las chicas que quieran participar en el Oratorio femenino ”Virgen de Guadalupe” Calzada de Guadalupe, 100 - o las jóvenes que sientan una llamada a la vida consagrada pueden contactar las Religiosas a la siguiente dirección    catepi16@virgilio.it

martes, 7 de marzo de 2017

Una chica de Colombia


Publico una carta que me escribió una chica que quiere llegar a ser monja.

Hola, mi nombre es [...], tengo 17 años y soy de Colombia. Hoy, buscando en Internet páginas sobre la vocación religiosa, encontré tu blog y me pareció interesante, especialmente por los testimonios de muchas chicas.

Trataré de resumir mi historia. De pequeña, jamás se me pasó por la cabeza ser monja. No me gustaba esa vida. Cuando las personas me preguntaban si de grande iba a ser monja, les respondía con un NO firme y seguro. [...] Nunca me he separado de la vida de Iglesia, ni de niña, ni ahora como joven. Por eso, la gente siempre pensó que al finalizar mi secundaria, dejaría todo y me iria al convento. Pero no. Siempre soñé con la vida de casada, con hijos y siendo una laica comprometida, hasta el día que leí la vida de Santa Teresa de Ávila. Si bien es cierto toda la vida he sido amante de los libros, especialmente de las vidas de los santos, esta biografía movió algo en mí, y empece a sentir inquietudes en mi corazón. Desde ese día le pido a Dios que me responda la pregunta ¿qué quieres de mí? No sé que hacer, incluso he llorado muchas veces por las noches porque me siento en punto en el que sabía que quería hacer con mi vida, y de un momento a otro, me caí de la nube y aún sigo cayendo, porque hasta que no llegue al suelo, no sabré que hacer. Ahora, cuando la gente me pregunta si voy a ser monja, les digo no, pero no lo digo con toda la seguridad del mundo. ¿Y que tipo de comunidad me gustaría? Una de vida monástica, de claustro, porque en estos momentos y despues de todo lo que he vivido, siento que en este mundo no encajo, y que solo con Jesús lograré ser yo misma. Nunca estoy de acuerdo con los gustos y la forma de vida "rebelde" y "libertina" de mis amigas. Ellas solo quieren tener 15 novios en 3 meses, que todo el mundo las ame por su físico y ser marionetas baratas de esta sucia sociedad de consumo. Yo no soy así como ellas. Nunca he tenido novio, ni siquiera he dado mi primer beso, y se que es increíble que a mi edad y en esta época como la de ahora no haya pasado por esa etapa "normal" en la vida de toda adolescente, pero así soy yo, no se porque, pero no ha sido mi prioridad en estos momentos. Soy una persona muy conservadora a pesar de mi edad, pero con un pensamiento muy diferente y una percepción de la vida fuera del contexto adolescente actual. Pero siento que mi felicidad no está en esta sociedad, aunque no se si Dios me quiere aquí o en un convento. Esa es mi duda. No sé si es algo pasajero, solo una ilusión, o es el verdadero llamado de Dios a consagrarme a él para siempre. Tengo miedo, miedo de dejar a mi familia, mis padres, mi hermana, mis amigos, la vida que he llevado, de dejar mi parroquia, mi grupo, el coro, tengo miedo de no volverlos a ver (cosa que depende de la comunidad). Pero aún así, siento ese deseo de ser una "prisionera" de Cristo, de abandonarlo todo por Él, de permanecer todo el día alabándolo en la oración, en el trabajo sencillo y en la vida de comunidad. He leído muchos testimonios, como el de la Madre Dolores Hart, la ex-estrella de Hollywood de los 50's, o más reciente como la de Lauren Franko. A veces se me van los deseos de ser monja de clausura y continuar con mi proyecto de vida, es un vaivén de sentimientos. Pienso iniciar un proceso de discernimiento vocacional, para encontrar una respuesta. Espero que si alguna chica está pasando por lo mismo que yo y se siente identificada con mi historia, no dude en hacer un proceso de discernimiento vocacional. Gracias por leer mi historia. Dios los bendiga.


Ser monja, el nuevo blog sobre la vocacion religiosa.]

viernes, 3 de marzo de 2017

Conversión de una pecadora


Publico una carta que me escribió una chica.

Saludos, hermano en Cristo, ¡alabado sea Jesucristo!

Mi nombre es [...] y tengo 17 años, vivo en México. Me encanta leer tu blog y aunque temí y dudé mucho si debía o no escribirte me he decidido por fin a hacerlo para la mayor gloria de Dios. [...] Antes de ponerme a escribir le he pedido mucho al Señor y a María Santísima no escribir nada inapropiado y que el espíritu santo sea quien me inspire las palabras precisas. Bien, primero hablaré de mi conversión.

Yo, como san Agustín, era una grandísima pecadora, una blasfema. A los 14 años por la influencia de ciertos amigos y también a causa de lecturas obscenas (en aquellos tiempos yo me afanaba mucho en cumplir mi deseo que tenía desde los 8 años: ser una gran escritora, y por leer cuanto libro caía en mis manos terminé por pervertir mi corazón, leí no sólo filosofías extrañas y ateísmo sino también novelas inmorales, tantas ideologías corrompieron mi fe sencilla de niña). Pronto me declaré atea y mi frase favorita era “no hay Dios sino el hombre”, además alguien me dio un libro muy lujurioso que me hizo caer en pecados graves contra la pureza. Cambié muchísimo, antes de todo eso yo era una niña con una “fe normal”, una niña inocente y buena que sólo quería escribir. 

Pues bien, hoy agradezco a Dios que me preservó de caer en cosas aún peores. Seguí leyendo a los filósofos ateos y me decidí a estudiar un día filosofía y letras, escribía mucho, me hice adicta a las lecturas inmorales que antes me asustaban y daban asco, y hasta cometí actos impuros, me rebelé contra todo y en especial contra la religión. Sentía repugnancia y odio hacia la Iglesia Católica, y no creía en Dios en lo absoluto. No pisé la casa de Dios en mucho tiempo. Así transcurrió el tiempo, y me hundía cada vez más en la inmundicia y el pecado, me perdía cada día más en la oscuridad. Aclaro que desde que tengo memoria sentía en mi interior un pequeño vacío, una especie de hoyito en el corazón, algo sentía que me hacía falta, algo que debía descubrir; a veces en la soledad y el silencio me sentía con “nostalgia” pero no sabía de qué. Me sentía vacía. Pues con tantas miserias y por llevar una vida tan disipada, acabé por agrandar el hoyito en mi corazón y después de un tiempo y de que sucedieran en mi vida algunas desgracias, me sentía tan triste, vacía y miserable que apenas podía soportarlo (no sé cómo fue que no me suicidé). Por aquellos días un profesor de secundaria ya no regresó de las vacaciones, murió de repente y yo quedé muy impactada con la noticia. No era un profesor a quien yo quisiera mucho pero me había dado clase y me sentí triste por él. Me puse a pensar que yo vivía como si nunca fuera a morir y sin embargo un día mi vida terminaría y… ¿habría vivido sin sentido y sólo por instinto como un animal? No, sin duda no quería eso, yo vivía sin felicidad verdadera y de manera hedonista. Pero eso debía cambiar. No sabía cómo. Pero Dios tuvo misericordia de mí, a pesar de haberle ofendido tanto, y puso en mi camino a dos personas muy especiales. A los dos ya los conocía hace tiempo pero nunca había tenido amistad con ninguno. Eran mis compañeros de secundaria. Ellos me hablaron mucho de Dios pero yo los ignoré al principio, me invitaban de vez en cuando a los retiros de grupos juveniles. Si ellos me ayudaron a encontrar a Dios no fue tanto por sus palabras sino por su ejemplo. Discutíamos a veces sobre Dios y la religión. Pronto me enteré de que mis dos amigos querían irse al seminario y allí comenzó mi inquietud: me pregunté mucho ¿por qué? ¿Por qué los dos siendo tan jóvenes querían ir a “encerrarse” y a “perderse de tantas cosas”? ¿Qué tenía de atractivo el seminario y por qué iban a entregar sus vidas a algo que no existía según mi opinión?  Poco a poco me fui percatando de que al perder mi fe, había perdido también el sentido de mi vida. Por eso es que ya no soportaba vivir. Me di cuenta de que me estaba muriendo de sed y hambre a la mitad de un desierto. Pero Dios me envió su maná. Me envió a Cristo, su hijo. Me sentía tan devastada que no pude hacer más que llorar y echarme en los brazos de Dios, pedirle perdón y suplicarle su ayuda. Eso no fue en un momento específico sino que duró un tiempo, fue un proceso en el que sufrí mucho. De pronto caí en la cuenta de lo horrible de mis pecados, fue un arrepentimiento doloroso y verdadero, lloré bastante. No podía creer las aberraciones que había cometido. Tenía el corazón contrito. Leí un día el famoso poema “no me mueve mi Dios para quererte” y se puede decir que así reencontré el sentido de la fe (que como fin principal no está el de salvarse por miedo al infierno, sino AMAR A DIOS y comprender su amor por nosotros en el sacrificio en la cruz). Supe que en realidad siempre creí en Dios, yo sabía que en el fondo de mi corazón él estaba oculto pero era soberbia con mis conocimientos científicos y filosóficos. Como mi corazón estaba inquieto y ávido de tener a Dios, de que él fuera mi alimento, me puse a leer un poco sobre cosas espirituales. Rechacé todos mis libros obscenos y ateos que no he vuelto a leer y que pienso quemar pronto. Dios fue el único ser capaz de llenar mi corazón y de hacerme feliz. Mis amigos futuros seminaristas llevaban a veces a la escuela revistas católicas y me las prestaban, yo leía testimonios muy bonitos y veía fotografías de religiosas misioneras en África, lo cual me llamó poderosamente la atención. Nunca antes me habían atraído las monjas pero al verlas gastar sus vidas a favor de los más pobres y por amor a Jesucristo, sentí cierta atracción a ese estado de vida. Aunque así lo dejé porque yo no quería ser monja sino una gran escritora y filosofa. Conforme me daba cuenta de la grandeza de Dios, y conforme comprendía la fe, me sentía más indigna y arrepentida. Comencé a ir a misa y trataba de rezar. Un día uno de mis amigos (ahora seminarista) me dijo: oye, ¿no te gustaría ser monja? A lo que yo respondí algo molesta: claro que no, eso sería lo último que yo sería. No lo quise admitir pero con su propuesta me emocioné un poco, aunque no me comprendía: quería y no quería, ser religiosa me atraía pero a la vez más repugnaba. Yo tenía muchos prejuicios contra las monjas y la iglesia, era muy ignorante aún sobre religión. Pero Dios seguía insistiendo, por las noches yo rezaba y me parecía que el Señor me pedía que fuera sólo de él, yo luchaba interiormente con él y con mis sentimientos pues me negaba a renunciar a mi gran pasión de escribir. Un día platiqué con una maestra de mi secundaria (faltaban meses para acabar la secundaria) y me dijo que ella tenía una prima y una hermana religiosas. Yo me entusiasmé y ella que lo notó me dijo: te pondré en contacto con mi hermana. Dije a mi maestra: mi mamá no va a querer. No sé porqué lo dije, fue como un presentimiento que después se cumplió. Cuando vi que la maestra escribía un mensaje en su celular para su hermana me llené de espanto y me pasaron mil cosas por la mente: ¿qué le voy a decir a la religiosa? ¿Y ella que me dirá? Pero si yo antes era atea, soy una gran pecadora, no puedo ser digna de esto. Y por un momento de arrepentí y casi le dije a la maestra que no enviara el mensaje de texto. La monja (hermana de mi maestra) quedó de hablar conmigo en persona cuando viniera de vacaciones en diciembre al pueblo. Yo me sentí un tanto angustiada. En diciembre no pude conocer a la monja pero ella me mandó en su lugar a su prima, la madre María. Después de charlar con ella mi inquietud por la vida religiosa ya era como un aguijón difícil de sacar. Meses más tarde la madre vino a mi pueblo con sus novicias (la madre es hasta la fecha maestra de novicias) a organizar un retiro juvenil y me invitó. Yo quería y no quería ir. Cuando llegué no vi a las hermanas y sentí ganas de echarme a correr. Después de todo, ¿qué hacía yo ahí siendo tan pecadora? Pero apareció de pronto la madre y ya no pude huir. Me gustó mucho el retiro y me decidí a asistir al próximo pero ya no sola, invitaría  a mis amigos. Luego de unos meses me invitaron a otro retiro pero no ya juvenil ni en le parroquia, sino a un retiro vocacional en el convento. Acepté un poco temerosa pero también con grandísima alegría. Entonces enfermé de varicela un día antes del retiro y me quedé en casa llorando. Un mes después me invitaron a la previda religiosa y entonces sí pude ir. Fue una hermosa experiencia. Después de lo vivido, opté por seguir a Jesús de manera más radical  y me esforcé con todo para no volver a pecar contra la castidad con pensamientos, ni con lecturas y mucho menos con actos, y aunque las tentaciones eran fuertes al cabo de seis meses logré dejar todo tipo de lujuria. Me propuse ser casta y pura. Y Dios me dio su gracia para cumplirlo. Luego conocí a las monjas de clasusura e hice con ellas una experiencia. Me fascinó el claustro, no pensé que se pudiera ser tan feliz en un lugar como ese. Ahí sentí con más fuerza que nunca el llamado del Señor, ahí me convencí de ello. Platiqué a solas con una hermana, que me hizo algunas preguntas y me dijo: te he estado observando desde que llegaste y veo algo en ti, creo que tienes vocación religiosa, y la verdad me gustas mucho para Jesús. Yo pensé: ¡si supiera lo pecadora que fui! Le expresé que no me sentía digna de algo tan grande y le dije ¿usted cree que todos podemos ser dignos? Ella replicó: hija, humanamente nadie es digno de la vocación, pero a pesar de nuestras miserias Dios nos escoge y nos da su gracia. Mira, Jesús no quiere que seas de Juan, ni de Carlos, ni de Luis… Jesús quiere que seas sólo de él. Quise llorar, me sentí tan amada por Dios, tan feliz de su llamado, parecía que había sido el mismo Cristo y no la hermana quien me había hablado. A partir de entonces comencé a confesarme, a comulgar, a orar con frecuencia, a leer cosas edificantes, no faltaba a misa, y me sentía tan locamente enamorada de Jesús que ya no me importaba nada, ni siquiera mi gran pasión por escribir. Sólo lo quería a Él, a  Él buscaba siempre. Comencé a servirlo en algunos apostolados porque quería hacer algo por Él. Vi la película de Clara y Francisco y ardía en deseos de ser pobre, de no tener nada, de darlo todo, de vivir la castidad de manera más perfecta posible pues ahora me parecía hermosa. Leí la vida de santa Fasutina Kowalska que me anduvo persiguiendo hasta que le di el sí al Señor (por todos lados a donde iba me topaba con sus reliquias o con su foto) y luego leí Historia de un Alma, que me hizo crecer mucho espiritualmente y me transformó. A veces todavía tenía la tentación de creer que Dios no podía estar llamándome porque había sido atea y muy impura. Pero un día lo consulté con un sacerdote que me dijo que leyera la vida de san Agustín y que no temiera por mis errores del pasado pues “el Señor te quiere santa, y de las grandes” esto me consoló y cuando leí la vida de santa Teresa Benedicta de la Cruz me sentí muy identificada. Tuve varias experiencias místicas e hice una experiencia de semana santa con la primera congregación que conocí, luego de eso le dije a mis papás que me dieran su permiso para consagrarme a Dios… mi mamá lloró mucho y mi papá trató de convencerme de  que siendo laica también  podría servir a Dios. Un mes, y fui a la previda no sin dificultades. Por ser menor de edad y por no tener permiso de mis padres no pude ingresar en julio del año pasado a la congregación. Fue muy duro y lloré muchísimo. A veces aún lloró, me deprimí.

Hace no mucho que a través de una red social me comuniqué con un primo que vive en EUA y que tengo años de no ver. Me llevé una gran sorpresa cuando él me dijo que se iría a Italia a un seminario, me confió además que él era drogadicto y cómo Dios lo sanó y lo llamó para ser sacerdote. No podía creer que mi primo estuviera en una situación tan similar a la mía!!!

Ahora estoy en la noche oscura aprendiendo a sufrir por amor (lo cual me ha costado mucho) y con la certeza de que Dios me está purificando para después poder ingresar. He conocido varias congregaciones pero aun no me decido por alguna. Hoy trato de evangelizar a muchos de mis compañeros de preparatoria ya que la mayoría son ateos o católicos no practicantes. No ha sido fácil vivir la noche oscura pero los escritos de san Alfonso María de Ligorio sobre la vocación, y las vidas de muchos santos me han sacado adelante. Después de mis horrorosos pecados del pasado, hoy soy muy feliz al lado de mi Señor, a quien amo por encima de todo y a quien pienso entregar mi vida entera. Quisiera que todos los que son como era yo, lleguen a conocerlo y amarlo. Quiero seguir sufriendo por Jesús y quiero ser santa. Actualmente le pido que me de la gracia de compartir con él la cruz y que me muestre la congregación que él desea para mí. Quiero morir diciéndole que lo amo, y quiero amarlo hasta el extremo, hasta con la ultima fibra de mi ser.

Hermano, muchas gracias por tu blog y por leer esto, Dios te bendiga… Oro por ti.

lunes, 27 de febrero de 2017

Vocación Religiosa

Una joven que está discerniendo su vocacion me escribió para pedirme información sobre congregaciones religiosas de estricta observancia. Además me confió de no haber podido encontrar un buen director espiritual a quien abrir el corazón. En efecto es muy difícil encontrar un buen guía espiritual que pueda dirigir un alma en el camino de la perfección cristiana. San Francisco de Sales era un gran experto en la materia, y a tal propósito escribió, que uno sobre diez mil, es capaz de asumir esta delicada tarea. Siempre según este gran santo, si un padre espiritual no es docto, caritativo y prudente, es peligroso dejarse guiar por él. Según creo, o se confía a un director espiritual verdaderamente bueno, o es mejor quedarse sin él. Mientras al confesor es suficiente decir los pecados cometidos, al director se necesita en cambio contar tantas otras cosas de la vida interior. Pero si el director no es experto en materia ascética y teológica, ¿Como hará para dirigir un hijo espiritual? Además, para encaminar un alma en las cosas espirituales, es muy importante haber experimentado personalmente la vida de la perfección. Pero si un padre espiritual tiene y ha conducido siempre una vida relajada e imperfecta, ¿Cómo podrá guiar las almas a la ascésis?

San Alfonso Maria de Ligorio se lamentaba del hecho que ciertos sacerdotes religiosos, cuando un joven pide consejo sobre la vocación, le desaconsejan entrar en el monasterio diciendo que también en el mundo se puede vivir santamente. A lo que San Alfonso comentaba que aquellos sacerdotes o se hicieron religiosos sin vocación, o no saben que cosa quiere decir vocación. Desaconsejo totalmente de confiar la propia alma a las manos de un directores espirituales de esta clase. Alguno atraído de la vida religiosa dirá: “Pero yo, atraido de la vida religiosa, todavía no he encontrado un buen padre espiritual, ¿Qué debo hacer?” . Según creo, en estos casos es aconsejable ponerse en contacto con un buen monasterio de estricta observancia para poder trascurrir en él algunos días de disernimiento vocacional. Serán los superiores del monasterio quienes examinarán la vocación; para ellos no será una tarea difícil. He aquí lo que escribió el Papa Pio XI en la Encíclica “Ad catholici sacerdotii”, a propósito de la vocación sacerdotal: “Ni sará dificil al ojo vigilante y experto de […] quien sigue y estudia amorosamente cada uno de los jóvenes que se le han confiado y sus inclinaciones, no sará difícil, digamos, corroborar si uno tenga o no, una verdadera vocación sacerdotal. Esta, como bien sabéis, Venerables hermanos, más que en un sentimiento del corazón o en una atracción sensible, que alguna vez puede faltar o desaparecer , se revela en la recta intención de quien aspira al sacerdocio, unida a aquel complejo de dotes físicas, intelectuales y morales que lo hacen idóneo para tal estado. Quien tiende al sacerdocio unicamente por el noble motivo de consagrarse al servicio de Dios y la salvación de las almas y junto con esto, tiene, o al menos espera seriamente adquirir una sólida piedad, una pureza de vida a toda prueba, una ciencia suficiente en el sentido que hemos expuesto anteriormente, éste demuestra ser llamado por Dios al estado sacerdotal.”

jueves, 23 de febrero de 2017

Dirección espiritual

Una joven me ha pedido algún consejo de cómo elegir el sacerdote que será su director espiritual...

Queridísima en Cristo,
                                    en cuanto a lo que concierne al director espiritual, puedes hacer así: cuando vas a confesarte, si ves que el sacerdote es docto, caritativo y prudente, entonces, después de haber dicho los pecados, puedes comenzar a hablarle (siempre permaneciendo en el confesionario) de temas espirituales que tengas necesidad de confiarle. Si después de confiarte con él varias veces, ves que aquel sacerdote ha resuelto tus problemas espirituales y te ha dado buenos consejos que te han hecho progresar en la vida espiritual, entonces puedes decirle que lo quieres elegir como director espiritual. Si en cambio notas que la dirección espiritual de un sacerdote es inútil o hace daño, entonces puedes tranquilamente sustituirlo con un nuevo director. Según creo, es más fácil encontrar un buen director entre sacerdotes religiosos, que entre los sacerdotes diocesanos.

En cuanto a la elección del director espiritual puedo decir que es de fundamental importancia que sea una persona que inspire confianza, de otro modo la dirección llega a ser inútil. No es necesario proponerle enseguida al sacerdote elegido, que sea él el director. Conviene primero probar por un cierto periodo de tiempo para ver si escuchando sus consejos se hacen progresos en la vida espiritual. Es necesario cambiar de padre espirital si nos damos cuenta de que la dirección es inútil y hace daño. Es inútil cuando no se siente confianza o si él no corrige nuestros defectos, no nos estimula en el camino de la perfección cristiana, no nos ayuda a resolver nuestros problemas, no demuestra de estar muy interesado en nuestra santificación, etc.

La dirección espiritual pasa a ser incluso de daño para el alma si nos damos cuenta de que el director no es suficientemente instruido, prudente y caritativo; si tolera nuestras faltas, o si ve la cosa desde un punto de vista muy natural y humano; si durante la dirección se pierde tiempo hablando de cosas frívolas y totalmente extrañas a la vida espiritual; si busca imponer pesos muy grandes; si sus consejos nos hacen retrasar, en vez de avanzar en la perfección cristiana.

Es muy importante ver si te trata de un modo caritativo y paternal. Sin caridad es difícil tener confianza para abrirle el corazón y hablarle con franqueza.

Te saludo cordialmente en Jesús y María

Cordialiter

domingo, 19 de febrero de 2017

La mayor parte de los cristianos, entre comilonas, cantando y sonando se van al infierno (San Alfonso)

Una lectora del blog desea ardientemente entrar en un ferviente monasterio de clausura para poder dedicarse totalmente a la oración y a la contemplación.

Queridísimo Cordialiter, 

                                    más pasa el tiempo y más me siento como un pez fuera del agua. En el trabajo, en la familia, con los amigos, siento que es muy poco lo que comparto con los demás; no tengo interés en hablar de gossip, de las cosas que hacen o no hacen los demás, de actualidad o de política… mi único interés es Jesús. He tratado de hablar de mi fe, de la importancia de la oración y de la confianza en Dios, pero he recibido solo incomprensión y burlas. Para mucha gente que he encontrado, tener fe y desear pasar el tiempo en contemplación o adoración a Jesús, significa perder el tiempo, por lo cual he sido etiquetada como ‘divagante’. En realidad cuando salgo del trabajo siento el deseo de estar con Jesús, y el tiempo me parece siempre muy poco...

¡Si las personas comprendieran que para solucionar los problemas, para unir las familias, para ayudar a los propios hijos, no sirven tantas palabras o cosas que comprar, sino solo la oración, sacrificios y confianza en Dios, seríamos más felices! No veo la hora de encontrar un buen monasterio y pido cada día la luz para conocer cuál es Su voluntad, pero también la fuerza y el coraje para ponerla en práctica.

Espero tus noticias por los dos monasterios de [...] pero también para saber [...].  Gracias,

(carta firmada)


Querida hermana en Cristo,
                                     Pienso que es normal para un cristiano sentirse “como un pez fuera del agua” en esta sociedad en la cual reina el materialismo idolátrico. Imagino que tu estado de ánimo sea el mismo que de todos (o casi todos) los lectores del blog, viendo que la mentalidad del mundo es incompatible con el Evangelio y sea necesario elegir estar con Cristo o contra Cristo. Los mundanos no comprenden los discursos espirituales, porque para ellos el objetivo de la vida es amontonar riquezas, tener éxito, divertirse desenfrenadamente, comer, bailar, reír y bromear. En suma, pensando en todo, menos en amar a Dios y salvar el alma. Esto es lo que decía San Alfonso María de Ligorio en las celebre “Máximas eternas”:  “Se piensa en acumular riquezas, se piensa en comilonas, en festejar, en pasar el tiempo: ¡y a Dios no se lo sirve, y en salvar el alma no se piensa y el fin eterno se lo concibe como una bagatela! Y así, la mayor parte de los cristianos, entre comilonas, cantando y sonando se van al infierno. ¡Oh, si supieran que significa infierno!”

Para animarte, te envío unos hermosos pensamientos de San Alfonso:

* El amor no sabe estar ocioso. Quien ama a Dios, no sabe vivir sin darle continuamente signos de su afecto.

*¡Oh bienaventurados nosotros, si estos cuatro días de vida los gastamos para Dios!

*Se inculque más aun el amor a Dios. Quien no tiene amor (verdadero) a Dios sino que se abstiene de pecar solo por temor al infierno, está en peligro de volver a caer cuando cese aquella viva aprensión de temor. Pero quien llega a enamorarse de Jesucristo, difícilmente caerá entonces en pecado mortal. Y para esto, mucho importa pensar en la Pasión de Jesucristo. 

*Solo es necesario amar a Dios y salvar el alma.

*Amo a Jesucristo y por eso ardo en deseos de darle almas: pero primero la mía y luego otro incalculable número más (de almas). 

*Se da ciertamente un gran gusto a Jesucristo con pensar  en Sus dolores y desprecios padecidos por nosotros. Y quien piensa seguido en Sus dolores y en Su Pasión, me parece imposible que no se enamore de Jesucristo.

*Hermanos míos: en esta vida que nos queda, poca o mucha, no lo sabemos [...] hagámonos santos y amemos mucho a Jesucristo, porque se lo merece. 

*Amemos por lo tanto mucho a Jesucristo, en quien encontramos nuestro Salvador, nuestro Dios, nuestra paz y nuestro bien. Te pido por lo tanto que des cada día una mirada a Su Pasión, porque en ella encontrarás todos los motivos para esperar la vida eterna y para amar a Dios, en lo cual está toda nuestra salvación. Todos los santos se han enamorado de Jesucristo y de Su Pasión, y por este único medio se han hecho santos.

Espero mucho que puedas abandonar el mundo traidor y entrar finalmente en un buen monasterio en el cual podrás dedicarte totalmente a la vida devota que tanto deseas. 

Muchos saludos en Cristo Rey y María Reina, 

Cordialiter

miércoles, 15 de febrero de 2017

Hacerse religiosa

Una joven francesa que deseaba hacese religiosa, tiempo atrás me ha escrito para pedirme información sobre una determinada Congregación religiosa. Como siempre he respondido con mucho gusto, animado de una frase suya según la cual este blog es una gran ayuda para la vida espiritual (Je vois que tu continues à mettre de nombreux articles sur ton blog et je t'en remercie car c'est vraiment d'une grande aide pour la vie spirituelle).

Viendo que el blog le gusta tanto, pensé darle una sorpresa escriviéndole una “carta abierta”:

Querida hermana en Cristo,
                                              soy muy felíz de saber que el blog sobre la vocación religiosa sea de ayuda para la vida espiritual. Amo el Redentor y deseo que El sea amado también por los demás, y es por este motivo que me esfuerzo de publicar un articulo cada día, para que las personas que arden del amor de Dios puedan leer cuotidianamente algún pensamiento espiritual que eleve el espíritu. El sitio ya recibe numerosas visitas y pienso que el mérito de este resultado es sobretodo de vosotros, lectores, porque gracias a vuestros mails alcanzo a enriquecer el blog con hermosos pensamientos espirituales que hacen bien al alma. Por ejemplo, me gustan mucho las palabras de amor por Dios que me has escrito en una de tus primeras cartas. Quiero recordarlas nuevamente porque son muy bellas: “Mi deseo más grande es el de consolar a Jesús, curar sus llagas, adorarlo, enjugar sus lágrimas, pasar mi vida con El, darle todo, no quedarme con nada y sacrificar todo por su amor, vivir de El, para El, en El; amarlo hasta fundirme completamente en El, contemplarlo, suplicarle por la salvación de los pecadores, de conciliar su misericordia, de darles a ellos la fe. Quiero consolar a Jesús por todos los ultrajes que recibe Su Sagrado Corazón y el Inmaculado Corazón de su Madre. Si pudiera, me gustaría hacerle olvidar todos sus sufrimientos, enjugar las lágrimas que ha derramado por nosotros.” 

Querida en Cristo, es una gran alegría ver que ardes de amor por el Divino Redentor espero con todo el corazón que puedas pronto donarte a El abrazando la vida religiosa. Ya lo he dicho a alguien antes, pero te lo quiero repetir a ti: eres una persona muy espiritual y con una conciencia muy delicada, por lo tanto pon atención en no ofender a Dios con el pecado. Según mi parecer, no eres una persona para vivir en el mundo donde mandan los aprovechadores sin escrúpulos, o sea las personas que viven como si Dios no existiera. En el mundo hay tantos peligros para el alma, mientras que en un monasterio de estricta observancia creo que te encontrarás bien y que podrás dedicarte con más ardor a amar al Buen Jesús, llegando de este modo a salvar tu alma y también a hacerte santa.

Las historias vocacionales son todas hermosas porque son todas historias de amor, pero tu historia me ha gustado de modo particular porque eres una persona convertida que ha sufrido tanto a causa de tu amor por Jesús. Otra cosa que aprecio mucho es tu amor por la Sagrada Liturgia, y aprovecho la ocasión para darte una información que te gustará: también otros tantos lectores del blog tienen nuestros mismos gustos litúrgicos. Espero vivamente que tu puedas pronto hacer alguna experiencia vocacional para comprender en cuál Orden religioso te está llamando el Señor. Sería maravilloso si tu pudieras abandonar el mundo ya en el 2011, para abrazar una fervorosa vida religiosa en algún monasterio observante.

Te animo a ponerte pronto en contacto con algunas de las Ordenes que te atraen más para poder acordar los días en los cuales puedes hacer una experiencia vocacional. Mientras, les pido a todos los lectores de rogar a Nuestra Señora de las Victorias para que te ayude a ser esposa de Su hijo, que es el fin último de nuestra vida.

Au revoir

Cordialiter

sábado, 11 de febrero de 2017

Perder la vocación

Me escribió un lector del blog que teme haber perdido la vocación despues de haber deseado algunos años abrazar la vida religiosa. Esta es mi respuesta:

Queridísimo amigo,
                                 he leido con mucho interés tu carta vocacional, y espero tanto poder serte de ayuda. Santo Tomás de Aquino y San Alfonso María de Ligorio enseñan que cuando una persona siente la vocación a un estado de vida más perfecto debe buscar cumplirla lo antes posible, porque si deja de hacerlo, corre el riesgo de perder la vocación, o sea, Dios podría retirar la llamada y darla a otra persona.

Por lo que respecta tu caso, no sabemos si lo que sentías en el corazón era verdaderamente una vocación. También el Beato Luis Martin creía tener vocación religiosa, y en cambio Dios lo llamaba a formar una familia ejemplar cristiana, entre cuyos miembros está Santa Teresa de Lisieux, patrona universal de los misioneros católicos.

No hay más tiempo que perder, es necesario hacer pronto un retiro espiritual para buscar comprender la voluntad de Dios sobre ti y elegir el estado de vida al cual te llama el Señor. Si la tuya era verdadera vocación, y la perdiste, puedes aun pedir al Señor que te la de nuevamente.

Mi consejo es que contactes por teléfono o correo a [...] y pedir hacer una experiencia vocacional una semana en su convento. Allí encontrarás sacerdotes bien preparados que te ayudarán a comprender lo que Dios quiere de tí. Además podrás ver con tus ojos cómo se vive en una Orden religiosa de estricta observancia […].

Si tu novia te pregunta por cuál motivo quieres irte una semana al convento, puedes responder que tienes necesidad de hacer un retiro espiritual para fortalecer tu espíritu. No es una mentira, sino una restricción mental, que no constituye ni siquiera pecado venial.

Coraje, amigo, es llegada la hora de tomar decisiones determinantes para tu vida y tu alma. Confía tu alma y cuerpo en las manos de la Beata y Gloriosa Virgen María, Madre de Dios, Reina de los Angeles, Auxilio de los cristianos, Mediadora de todas las gracias, Corredentora del género humano, Emperatriz del Universo y Capitana de todas las victorias.

Permanezco a tu disposición por cualquier cosa. Te saludo fraternalmente en Jesús y María,

Cordialiter

martes, 7 de febrero de 2017

Vocaciones femeninas

Carta de una lectora:

Estimado Cordialiter,
                                     De casualidad, desde otro blog he llegado al de usted, y me he sorprendido mucho... pues al darle click me he encontrando "casualmente" con las hermanas del IVE.

Tengo 42 años y me siento llamada por el Señor desde hace algún tiempo, solo que no he sido fiel a la gracia. Una religiosa hace un año más o menos me dijo que hasta que no me entregar al 100 por ciento al Señor, realmente no encontraré aquello que busco.

Hace uno seis años casi fui religiosa carmelita descalza, pero eran otra epocas y yo no era una persona madura entonces y me salí, craso error porque hasta el día de hoy me arrepiento. Por más que he tratado de olvidar esto de la vocación, de alejarme del Señor, no hay manera... sigo sintiendo en mi corazón y en mi alma que debo ser solamente Suya.

No le negaré que en ocasiones tengo miedo... pero se que Dios, que todo lo puede, me ayudará. Por mi edad creia que ya no podría consumar este deseo, pero leyendo su blog, he visto que estas hermanas aceptan vocaciones mayores.. y será que también las aceptan en la vida contemplativa???

Me emocioné mucho.. al leer todo esto!!!!

Le agradeceré su ayuda,
Un saludo en Cristo,

Carta firmada


Querida hermana en Cristo,
                                               Soy italiano y no hablo bien el español. Espero que entiendas mi carta.

Me alegro de que quiere entrar entre las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará. Es una orden religiosa muy ferviente. Las Servidoras también aceptan las vocaciones de mujeres que ya han superado los 40 años. Las Servidoras se dividen en dos ramas: la rama de vida activa y la rama de vida contemplativa de clausura. Tienen muchas similitudes con la espiritualidad de Santa Teresa.

¡Ánimo, puede ser la esposa de Jesús! 

In Cordibus Jesu et Mariae,

Cordialiter

viernes, 3 de febrero de 2017

Vida religiosa

Publico algunos textos de una carta de una joven que es atraida por la vida religiosa y que quisiera ser religiosa...

Querido D.,
                    […] veo que has podido comprender muy bien los pensamientos e mi corazón. Efectivamente me siento atraida por la vida religiosa, pero no llego a comprender la congregación a la cual me llama el Señor. En un cierto sentido me gustan” […] pero mi aprecio por ellas, como ya te dije, se debe a su pobreza radical, el respeto por la Regla, el rigor en la vida religiosa y la preocupación por la Tradición. Elproblema es que a veces vienen lasdudas, me pregunta si basta solo esto para afirmar que el Señor me llama en esta congregación religiosa.

[…] Es un gran dolor ver que mucha gente, cuando entra en la Iglesia, va a rezar ante las estatuas de los santos y no dirige ni siquiera una mirada al Sagrario donde está realmente presente Jesús.

[…] Ultimamente estoy descubirnedo a San Alfonso y me admiro cada vez mas de ver como ha logrado unir la devoción mariana y la eucaristica.

Te agradezco por el precioso servicio que ofreces en tu blog.

En Jesús y María

(carta firmada)


Queridísima en Cristo,
                                      estoy muy contento de saber que te sientes atraida por la vida consagrada y que te gustaría ser religiosa. Cuando me dijiste en octubre que eras una joven de 25 años, temí que pudieras entregar tu corazón a alguna pobre creatura humana. Casarse es lícito, pero como enseña San Pablo, las mujeres casadas piensan principalmente como agradar a sus esposos. Nosotros sabemos en cambio que nuestro verdadero objetivo sobre esta tierra es salvar el alma y dar gloria a Dios Entrando en una buena congregación religiosa se tienen muchas posibiliddes de salvarse y de hacerse santos. Por este motivo ruego fervientemente al Redentor Divino para que te tome como su casta esposa.

¡Coraje, hay tanta necesidad de religiosas que busquen el bien de las almas y la mayor gloria de Dios! El enemigo del género humano hará de todo para que no elijas el estado de vida que Dios quiere para ti, pero debes resistir con ardor y combatir como un soldado valoroso. Espero que puedas pasar algunos días en el convento para poder elegir el estado de vida al cual Dios te llama. Para ser religiosa es necesario superar tantas dificultades, pero vale la pena. Per aspera ad astra!

Te saludo fraternalmente en Cordibus Jesu et Mariae,

Cordialiter

lunes, 30 de enero de 2017

Vocación a 19 años


Querido Hermano en Cristo Jesús, Paz y Bien:
                                                                      Soy una joven de 19 años de Argentina, que desde hace bastante tiempo he descubierto tu blog y hoy me he animado a escribirte un email.Quisiera comentarte cómo fue que llegué a conocer el blog: 
                                                                     
Desde hace casi dos años, mi vida se llenó de preguntas, necesitaba encontrar muchas respuestas que no tenía. En medio de eso, Dios comenzó a hacerse sentir en mi vida de manera especial, empecé a sentir algo particular que no sabía explicar, que me daba miedo pero a la vez me hacía sentir bien. Me sentí atraía por Jesús, y empecé a buscar, de manera especial en la Eucaristía, en los Sacramentos. Pero también en medios virtuales buscaba respuestas a lo que me pasaba. Fue así que me encontré con este blog que desde ese momento fue una ayuda para mí, ya que leí (y sigo leyendo tus publicaciones).
                                                                   
Desde comienzo de este año, estoy haciendo mi Discernimiento Vocacional, con Hermanas de una Congregación, en la que creo que Dios me llama, en los caminos que Él me marcó. Puedo decir que los Caminos del Señor no son siempre fáciles, personalmente  tuve que afrontar muchas dificultades día a día, pero a pesar de eso Dios me ha fortalecido - y lo sigue haciendo - con cada prueba que me toca vivir. He descubierto que Jesús es verdaderamente mi Camino, mi Verdad, y mi VIDA. Me doy cuenta que Cristo es mi Felicidad, y que cada día el deseo de ser Totalmente Suya, es cada vez más grande.
                                                                  
Quería compartir estas palabras contigo, agradeciendo el apoyo, el ánimo, las fuerzas que transmite tu blog, en este camino que he comenzado a recorrer y en el que Dios nunca me ha abandonado. Hoy, a pesar de las dificultades que se me siguen presentando, he decidido realizar una Experiencia en una de las Comunidades de las Hermanas, por lo que estoy anhelante y sumamente feliz, deseando hacer solamente la Voluntad de Dios, y poder decir cuando Él lo quiera, SÍ!
                                                                 
Te encomiendo en mis oraciones, por la misión que Nuestro Señor te ha encomendado. Y te pido oraciones por mí, para poder responder el llamado de Dios. Muchas Gracias! Te saludo en Cristo: Jor.
                                                                 
 ¡Alabado sea Jesucristo!

jueves, 26 de enero de 2017

Vocacion religiosa

Publico una e-mail que me escribió una chica.


Querido hermano

Soy una chica de 20 años y me gustaria compartir mi historia. Como estudiante de octavo ciclo de comunicaciones siempre he pensado en usar la internet como forma de buscar el acercamiento de las personas a Cristo y a su inmenso amor, sin embargo me siento debil y desanimada muchas veces, encontrar su blog ha sido una bendicion para mi, los testimonios de otras chicas me han motivado a compartir el mio. 

No recuerdo haber sentido vocacion de pequeña, lo que si recuerdo es siempre haber sabido que habia alguien escuchandome, de pequeña rezaba con una inocencia de niña, pedia por mi familia, por mis amigos, por los pobres, lo hacia con una simpleza de un alma que confia en Dios, y me extraña ahora darme cuenta de lo mucho que creia que Dios me escuchaba, sin embargo avanzando en edad me fui alejando, al cumplir los 8 años empezo una epoca en mi vida donde los problemas familiares, las peleas y discusiones hicieron que termine alejandome de Dios y cansada de tanto pedir que termine con el mal tiempo que estaba pasando, termine hechandole la culpa de todo, rezaba pocas veces pero no encontraba la respuesta que yo buscaba, me sentia engañada, sola y traicionada y culpaba a Dios del inminente divorcio de mis padres, solia ser yo una persona muy timida, en mi soledad solo lograba culpar a Dios de todos mis pesares, siendo la unica niña entre 4 hermanos, me sentia extraña y sin nadie a quien asistir.

Fue en el 2010 que terminando mis estudios de secundaria viaje a otra provincia para vivir con mi madre y mi hermano pequeño y seguir mis estudios en la universidad, me separe de mis otros dos hermanos y tuve que afrontar sola lo que para mi era un nuevo mundo, siendo la capital la gente era diferente, existia mucha envidia, muchos recelos y competencia, pude ingresar a la universidad ese año y me senti feliz pero una felicidad pasajera, notaba yo ya que las cosas del mundo no me llenaban, no me sentia a gusto con nada y sentia que mi vida la vivia solo por rutina, estuve un año y medio en la universidad sin hacer mayor cosa que buscar sobrevivir entre la gente, no me iva muy bien y me sentia diferente de las personas con las cuales estudiaba quienes parecian tenerlo todo y sentirse felices con la ultima tecnologia o hablando de fiestas y dinero. Me sentia diferente y no queria serlo, queria pertenecer a su mundo, queria sentirme "normal", gracias a Dios, El siempre me protegio e hizo que mi timidez nunca permitiera que cayera en malos caminos, sin embargo ensuciaba yo mi alma leyendo cosas impuras mientras buscaba parecerme más al resto del mundo.
Mi universidad es catolica, la mayoria de alumnos odia eso, yo no le tomaba importancia, solo pensaba estar ahi el tiempo necesario para terminar una carrera, por suerte para mi dentro hay una capilla y un grupo de misioneros donde encontre a Cristo, el movio sus piezas para que junto con una amiga mia cayeramos en dicho grupo, llegue a la primera reunion sintiendome extraña y preguntandome porque todos era tan felices, me extrañe pero volvi a la siguiente reunion dos semanas despues, fue ahi donde una chica que luego descubri era consagrada, me invito a uno retiro, sin conocer yo que eran en verdad ejercicios espirituales en silencio acepte, una vez ahi y luego de enterarme de donde me habia metido tuve miedo, pero agradezco a Dios y a la Virgen de haberme llevado alli, de haberme hecho verme a mi misma, y de mostrarme su gran amor, llore, me senti libre, y por primera vez me senti realmente feliz, pude confesarme luego de casi 5 años luego de haber hecho mi confirmacion, me senti cerca de Dios y senti a Dios cerca mio,es el inicio de mi conversion.

En el grupo de misiones aun me sentia extraña pues sentia que no encajaba, sin embargo nunca deje de asistir y las salidas al encuentro de niños en un colegio de pocos recursos era lo que me motivaba, podia sentir crecer mi fe ademas con las charlas sobre Dios que nos daban, y buscaba asistir a misa entre semanas ya que en la universidad hay misa de lunes a viernes a la 1, me gustaba poder ir y encontraba en el sagrario una precencia tranquilizadora. Creo que fue donde empeze a sentir el llamado, a la fecha he realizado ya tres tandas de ejercicios espirituales, a la tercera tuve que rogar para que me dejasen ir porque sentia una necesidad inmensa de estar en silencio con Dios nuevamente, sentia que me pedia algo y queria una respuesta pronta, su respuesta sin embargo fue "ten paciencia".

A la fecha mi mama no acepta mis cambios, nunca he hablado abiertamente con ella de la vocacion, pero comentarios suyos preguntando si ya tengo novio o de lo feo que seria llevar una vida de monja o consagrada, hacen que tenga miedo, soy la unica chica entre cuatro hermanos, y por el tiempo de mi infacia y adolescencia que no pude pasar por mi mama siento que le debo mucho, me gusta estar con ella pero no puedo negar lo que siento, es algo mas fuerte que yo […]. A la fecha no he tenido novio ni mi primer beso, antes me hubiera sentido desdichada y fea, ahora me siento bendecida, Cristo a guardado mi corazon y mi alma, no dejo que me metiera mas en el mundo sino que me protegio de formas que yo solo ahora entiendo, mi familia no lo aceptaria lo se, mi madre no me perdonaria, siento que aun no es el momento, pero empeze a discernir a escondidas de ella desde hace ya unos meses, tengo muchas hermanas que pasan lo mismo que yo, que no reciben apoyo de sus familias y sus testimonios me dan valentia y fuerza, he visto muchas conversiones y la mia misma, doy gracias a Maria por no dejarme caer en el mundo y le pido protega mi vocacion y la de mis hermanas, tengo miedo lo acepto porque se que hace unos años no lo hubiera pensado tan seriamente, pero conoci el amor de Cristo a las 17 años [...] y vivo una vida de servicio que siento me llena, agradezco ahora a Dios por todo, por lo que sufri, por el tiempo que estuve lejos y El no me olvido, por no soltarme y ahora estoy aqui, discerniendo algo que me hubiera parecido imposible hace 2 años, doy gracias por todo y rezare por las vocaciones, hace unos meses en la cola de las confesiones una mujer se volteo a mi y mirandome me dijo que en mi rostro se notaba el amor a Cristo y que si no habia pesando en consagrar mi vida, en ese entonces tuve miedo, no quiero tenerlo ahora, tengamos fuerza hermanas que no es facil y lo se, si Dios decide llamarme es porque El sabe que soy una de las peores y que si El no me salva del mundo, el mundo me comera, confio en Dios, confio en que si es su voluntad El me dara la fuerza, confio como cuando era pequeña de que me escucha, confio que todo estara bien es sus manos y que despues de la tormenta siempre viene la calma. Confiemos en El.

Dios los bendiga
Gracias por el blog

domingo, 22 de enero de 2017

El diablo, que busca siempre quitar la felicidad a los hijos de Dios

Entrevisté una joven experta en vida monástica, quien estuvo algunos años en un monasterio de clausura del cual tuvo que salir por motivos de salud. Para reservar su identidad, le di el pseudónimo de Gema, por su devoción a Santa Gema Galgani.

Querida Gema, antes que nada te agradezco por tu amistad desinteresada. Esta vez quiero hacerte algunas preguntas sobre el tema de “dudas de vocación”.

- Algunas personas después de haberse convertido se sienten atraidas por la vida religiosa sin embargo dudan si tienen vocación porque se sienten indignos a causa de los pecados de la vida pasada. Pero Dios puede llamar a la vida consagrada también a las almas que se han arrepentido de pecados mortales cometidos en su vida pasada?

- Partiendo de la base que no existe ninguna creatura en el mundo digna de recibir el don de la vocación religiosa, te digo que si aunque una persona hubiera cometido pecados mortales en su vida antes de su conversión, si verdaderamente cree en la misericordia de Dios, sabe bien que a traves de un sincero arrepentimiento con el proposito de no pecar más, puede recibir el perdón de los pecados por medio del Sacramento de la confesión. Lavado y purificado por la Sangre de Cristo se hace blanco como la nieve. Es una tentación y también una falta de humildad creer que no podamos recibir este don de parte de Dios. Es que el Creador no conoce bien el alma que ha creado? No se habrá equivocado, no? Es una hermosa presunción de parte nuestra creer de tener el justo criterio para juzgar las acciones de Dios. No olvidemos que Jesús, después de una entera noche transcurrida en oración, eligió doce hombres, que no podemos ciertamente decir que eran modelos de santidad o ejemplos de virtud! Creo que cuando se recibe un don se debe solo agradecer, y en el caso de la vocación, diré que no bastará la eternidad para agradecer. Es cierto que cuando se ha sido virtuoso es fácil dejarse amar, pero cuando se ha sido malo es verdaderamente humillante ser amado después de todo. Entonces, no mirar el pasado, es necesario hacer un gran acto de humildad y aceptar con fe este inmenso don que el Señor hace a quien quiere El, según sus criterios y no según los nuestros, gracias a Dios.

- Tu conoces bien la vida monástica. El diablo busca tentar a los religiosos con dudas de vocación? Porqué lo hace?

- El diablo, que busca siempre quitar la felicidad a los hijos de Dios, no soporta ver a una creatura gozar de la inmensa alegría de consagrarse al Señor, y hace todo por buscar alejar las creaturas de este propósito, insinuando en su mente y en el corazón tantas dudas de vocación. El sabe muy bien que las personas consagradas ofrecen toda su vida para quitarle almas, odia hasta tal punto a las monjas que las llama con desprecio “cabezas bendadas” ! Se inventaría cualquier cosa para buscar que abandonen la vida religiosa. Obra de un modo especial en los noviciados, porque sabe que la inexperiencia y la inseguridad de los primeros encuentros con la vida religiosa hace a la creatura más frágil, pero si están bien unidas al Señor, confían en su ayuda, por medio de la oración incesante, todas las dudas se disuelven y el alma puede seguir su camino sin confusión.

- Cuando una persona tiene dudas sobre la vocación, conviene confiarse al propio director espiritual o con la priora del monasterio si es una novicia?

- Una cosa muy importante es que apenas se presentan a la mente estas dudas de vocación, confiarlas al director espiritual que guía nuestra alma, o con los superiores, que en el caso de una monja de clausura puede ser la maestra de novicias si es novicia o la priora si ya es religiosa profesa, porque ellos deben discernir si nuestra vocación es verdadera o no. Es muy importante también, porque si es una tentación, con solo decirla es pronto desenmascarada. Recuerdo el hecho de que muchos santos, entre los cuales Santa Teresa del Niño Jesús, tuvieron hasta el día antes de la profesión, tentaciones terribles sobre la vocación, pero apenas la dijeron a quien las guiaba, desaparecieron! Lamentablemente, el enemigo, tienta hasta religioso con 50 años de vida consagrada, increible! Por eso es necesario ser siempre vigilantes porque él, jamás se toma vacaciones, ni siquiera va en pensión!

- Te agradezco las respuestas. Aprecio mucho tu amistad caritativa y fraterna.

- Querido hermano, espero de haber sido exaustiva. Deseo agradecerte por el gracioso apelativo llamándome “Gema”, me ha agradado mucho, ha sido un gesto de ternura de parte de un hermano espiritual que ha comprendido cuanto estoy sufriendo. Te saludo y te agradezco tu amistad. El Señor te bendiga.